Qué llevar para hacer esquí de travesía: de la subida al descenso
El esquí de travesía plantea un problema de vestimenta único. Durante el ascenso, el esfuerzo es intenso y constante: sudas tanto como al correr. Al llegar arriba, el viento y la parada hacen que la temperatura percibida caiga en cuestión de segundos. Durante el descenso, vuelves a las condiciones del esquí alpino, a veces en nieve polvo. Por eso cuesta tanto decidir qué ponerse para hacer esquí de travesía: un mismo conjunto tiene que adaptarse a estos tres estados varias veces al día.
La respuesta no es una prenda milagrosa, sino una estrategia: sal con poca ropa, controla la humedad durante el ascenso y ten a mano las capas adecuadas al llegar arriba.
La regla básica: empieza con un poco de frío
Todos los guías lo repiten. En el aparcamiento, deberías sentir un poco de frío. Tras diez minutos de ascenso con pieles, el cuerpo estará produciendo calor a pleno rendimiento. Si sales con una chaqueta abrigada, sudas, se acumula humedad en las capas y lo pagarás al llegar arriba.
Así que quítate la chaqueta de plumas antes de ponerte los esquís, abre las cremalleras y guarda la chaqueta en la mochila. Un descenso cómodo empieza con un ascenso en seco.
Durante el ascenso: elimina el calor y la humedad
Al foquear, a menudo basta con una capa base, a veces con una chaqueta ligera si se levanta viento.
- Parte superior: una capa base de lana merina con cremallera en el cuello, abierta al máximo en las pendientes pronunciadas. 140 g/m² cuando hace fresco, 210 g/m² con frío intenso o en pleno invierno. El Finn Zip 210 y la Bjork Zip 210 están diseñados para estos cambios. Las mangas se suben fácilmente para ventilar.
- Parte inferior: mallas de merino debajo de unos pantalones transpirables de esquí de travesía con aberturas de ventilación en los muslos.
- Cabeza y manos: una cinta para la cabeza o un gorro fino como el gorro Säntis, y guantes ligeros. Las manoplas y el gorro cálido se quedan en la mochila.
La ventaja de la lana merina durante el ascenso se reduce a dos cosas: absorbe el vapor de agua sin dar sensación de humedad y sigue aislando cuando está húmeda. En cuanto te detienes, la diferencia con una prenda sintética empapada es inmediata.

En la cima: la transición de cinco minutos
La transición es el momento más frío del tour y cuando más calor se pierde por una mala organización. El orden importa:
- Ponte primero la capa abrigada, antes incluso de quitarte las pieles: una chaqueta de plumón o una chaqueta de merino de 300 g/m², como la chaqueta Ultra 300, directamente sobre la capa base húmeda. Ayudará a que la humedad siga desplazándose hacia fuera mientras te preparas.
- Cámbiate los guantes: guarda los guantes finos húmedos en un bolsillo interior y ponte guantes abrigados o manoplas.
- Quita las pieles, guárdalas al abrigo del viento y cambia las botas y las fijaciones al modo de descenso.
- Cierra la chaqueta exterior, súbete el cuello y ajusta el casco o el gorro y las gafas.

En el descenso: abrígate y protégete
Para el descenso, el equipo es parecido al del esquí alpino: capa base, capa intermedia y chaqueta cerrada. La chaqueta de merino de 300 g/m² se agradece especialmente aquí, porque abriga sin atrapar la humedad acumulada durante la subida. Con mucho frío o durante una espera larga, una chaqueta de plumón forrada de merino como la Nordend aporta más abrigo y ocupa poco espacio en la mochila.
Si vas a hacer varias subidas, quítate la capa abrigada antes de volver a salir, aunque sientas frío durante los primeros minutos.
Tu mochila: qué llevar
Además del equipo de seguridad, aquí tienes la ropa que debes llevar para un tour de un día:
- una capa térmica abrigada, una chaqueta de plumón o una chaqueta de merino de 300 g/m²;
- una chaqueta cortavientos e impermeable;
- un par de guantes abrigados o manoplas, además de los guantes finos;
- un gorro abrigado y un calentador de cuello;
- si hace falta, una capa base de recambio para los tours largos o el viaje de vuelta.
Travesías de refugio en refugio y tours de varios días
En una travesía de varios días con noches en un refugio de montaña, cada gramo cuenta y la ropa no siempre se seca. Es entonces cuando la lana merino muestra todas sus ventajas: resiste los olores durante varios días seguidos y basta con airearla por la noche. Una estrategia habitual es llevar dos primeras capas: una para el día y otra seca, reservada para la tarde y la noche.
No olvides nunca la seguridad
Ninguna prenda sustituye a la preparación. Al hacer esquí de travesía, el equipo de seguridad (transceptor de avalanchas, pala y sonda) es esencial, al igual que consultar el boletín local de aludes antes de cada salida. Si eres principiante, ve con un guía de montaña titulado o haz un curso.
Qué ponerse para el esquí de travesía: puntos clave
- Empieza con un poco de frío: durante la subida entrarás en calor enseguida.
- Durante la subida, una primera capa de merino con cremallera en el cuello, de 140 o 210 g/m² según la temperatura.
- Al llegar arriba, ponte primero la capa de abrigo, antes de quitar las pieles.
- Para el descenso, tres capas cerradas, con una chaqueta de merino de 300 g/m² o una chaqueta de plumón.
Encuentra primeras capas y chaquetas adecuadas para el esquí de travesía en nuestra colección de esquí. Para elegir el gramaje adecuado, lee también nuestra guía de gramajes de la lana merino: 140, 210 o 300 g/m².
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor primera capa para el esquí de travesía?
Una primera capa de lana merino con cremallera en el cuello, para poder ventilar. De 140 g/m² si sueles tener calor o hace templado, y de 210 g/m² en pleno invierno. El merino conserva su capacidad aislante incluso húmedo, una ventaja importante durante la transición.
¿Conviene llevar una primera capa de repuesto?
Para una travesía corta, no hace falta llevar una prenda de merino de repuesto. Para una jornada larga, una travesía de varios días o si sudas mucho, cambiarte a una primera capa seca al llegar arriba o durante el regreso mejora mucho la comodidad.
¿Chaqueta de plumón o de lana para el descenso?
Una chaqueta de plumón ofrece la mejor relación entre abrigo y peso, ideal con frío intenso o durante pausas largas. La chaqueta de merino de 300 g/m² es más transpirable y resistente: gestiona mejor la humedad acumulada durante la subida y soporta el roce de la mochila. Muchos esquiadores de travesía combinan ambas según el tiempo.